Trucos para sacar partido a tu mascara de pestañas

Podríamos hablar largo y tendido de cuáles son los tres productos de maquillaje indispensables a los que no renunciaríamos ni aunque fuéramos Rihanna pero, si hubiera que declarar un ganador, estoy segura de que ese sería, sin duda, la máscara de pestañas. ¿Que por qué? sigue leyendo y luego te cuento.

Tanto si eres de las que busca un volumen extremo en las pestañas como si te cuentas entre la legión de fans de las pestañas infinitas, sabrás que un buen rímel puede cambiar totalmente el aspecto de tu mirada en unos pocos segundos. Y es que hay máscaras de pestañas que, igual que un bolso vintage o los zapatos más especiales de tu armario, son capaces de elevar, por sí solas, un look entero. Y esas, las mejores máscaras de pestañas del mercado son, justamente, las que te voy a presentar aquí hoy.

¿Rímel o máscara de pestañas?

Ya sabemos que los ojos son el espejo del alma, por eso ya en el antiguo Egipto hombres y mujeres comenzaron a utilizar un polvo oscuro para delinear la línea de sus pestañas. Era algo parecido a lo que hoy conocemos como khol.

Pero no fue hasta la época de la Reina Victoria cuando uno de sus perfumistas, Eugène Rimmel, creó una fórmula a base de polvo de carbón y vaselina que se popularizó entre las mujeres de las altas esferas de la época.

Algunos años más tarde, el químico T.L. Williams, dueño de una gran empresa de cosméticos, mejoró la fórmula junto a su hermana Mabel, añadiendo algunos aceites que facilitaban su aplicación y lanzando una gran campaña de publicidad que alzó al rímel al Olimpo de la cosmética. Ellos fueron los fundadores de la empresa Maybelline, cuyo nombre es una combinación del nombre de Mabel y la vaselina, ingrediente estrella de producto.

En Egipto hombres y mujeres ya comenzaron a utilizar un polvo oscuro para delinear la línea de sus pestañas

Aunque el rímel era ya un producto habitual en la rutina de muchas mujeres, todavía faltaba un detalle importante, el aplicador. Fue Helena Rubinstein, aquella muchacha judía que se vio forzada a huir de su casa de Cracovia en pleno holocausto nazi para terminar fundando una de las firmas cosméticas de alta gama más míticas de la historia del maquillaje, quien ideó ese pequeño cepillito que hoy conocemos como gupillón, y terminó así de dar forma a lo que llamamos máscara de pestañas o rímel.

Cómo elegir la mejor máscara de pestañas?

Existen tantas clases y marcas de rímel como tipos de pestañas hay en el mundo, por lo que deberás comenzar por hacer un pequeño ejercicio de honestidad y observación para saber qué es lo que tus pestañas necesitan y con qué tipo de aplicador te sientes más cómoda.

Si tienes las pestañas naturalmente tupidas, puedes optar por un rimel que alargue las pestañas hasta el infinito, con un cepillo de cerdas separadas, ya que la parte del volumen estará, por suerte para ti, bien cubierta. Si por el contrario, tus pestañas son muy largas, es probable que tiendan a caerse, por lo que un rimel ligero, con un cepillito más bien grande y de pelo natural que aporte volumen y curvatura a tus pestañas, vestirá tus ojos con el mejor de los trajes.

También puede que tengas alma de rock and roll y te atrevas con un rímel muy negro e intenso, con una fórmula tan densa y potente que haga que tus pestañas se agrupen formando una suerte de estrellitas alrededor de tus ojos. En este caso el gupillón de silicona con cerdas de diferentes medidas y una fórmula más bien espesa y ultra negra, serán tus mejor aliados.

Ya sabes que el maquillaje está para divertirse y para hacernos sentir exactamente como a nosotras nos apetezca, así que ¿por qué no?

Con la máscara de pestañas existe solo una regla sagrada que no deberías romper, que es la de huir siempre del temido “efecto panda” del rímel. Dicho de otra forma, tira ya a la basura cualquier máscara de pestañas que termine el día descansando sobre tus ojeras y te haga parecer una señora trasnochada aunque solo sean las seis de la tarde de un lunes.

Aplicar la máscara de pestañas correctamente

Parece la mayor obviedad del mundo pero el resultado de un rímel bien aplicado no tiene nada que ver con el pegote que nos echamos, deprisa y corriendo, la mayoría de las mañanas.

Si quieres sacar el máximo partido a tu máscara de pestañas y conseguir un resultado profesional, apoya el cepillito sobre la base interna de las pestañas superiores y, con un ligero zigzag, aplica el producto hasta llegar a las puntas.

El truco está en dividir todo el arco superior de las pestañas en tres zonas imaginarias y repitas este proceso sobre cada uno de los grupos, así conseguirás abarcar todas las pestañas y evitarás manchurrones indeseados, sobre todo, cuando vayas a atacar las pestañas de los extremos, que ya sabes que requieren un cuidado y pulso especiales. Idealmente, el zigzag debe orientarse hacia la sien cuando maquilles el tercio exterior, hacia tu ceja cuando hagas lo propio con la parte central y hacia el interior del tabique nasal cuando maquilles las pestañas cercanas al lagrimal. De esta forma conseguirás abrir la mirada y que tus ojos parezcan ópticamente más grandes y mucho más despiertos.

Puedes aplicar una segunda capa, esta vez, apoyando el cepillito allí donde se dividían los tres grupos anteriores. De esta forma conseguirás unificar la curvatura y elevación de tus nuevas pestañas de infarto.

Si te gusta lucir pestañas tipo abanico, no tengas miedo y aplica una tercera capa. Para un efecto pestañas postizas, deja secar las capas de rímel anteriores y, entonces, aplica la última capa siguiendo el trazo que hayas marcado anteriormente.

¿Y a ti?, ¿Como te gusta sacar partido a tu pestañas?